PRENSA
La novela es en realidad un largo diálogo. Contiene una narración oral a la que apenas se le ha añadido metáforas o descripciones que produzcan una huida del tono íntimo, simple y fluido en el que la historia se va contando a si misma. Se trata de una gran caja que funciona a la perfección desde el principio encajando un mundo mágico y sórdido al mismo tiempo, en donde pasar del amor al desamor depende de conseguir un puñado de pelos. El Tánger internacional emerge envuelto en las vivencias de estos seres que se toman la vida embotellada en whisky, mientras se prostituyen y muestran su rostro más inmisericorde y su espíritu de supervivientes natos. Literafrica
Mohamed Mrabet es un contador de historias. Sin que podamos calibrar exactamente el papel de Paul Bowles (aunque se pueda intuir), su prosa tiene la agilidad, la simple belleza, de aquel que narra. No es un cuento de hadas, sino un cuento de brujas. No es un cuento feliz sino un cuento triste. No hay héroes sino perdedores, y no hay amor sino una búsqueda errática, a ratos desesperada, a ratos esperanzadora, de él. Aun recurriendo a lo mágico. Retrato de una sociedad que se movía entre el occidente idealizado de los extranjeros y los ritos ancestrales. Entre la vida desenfrenada, sin reglas, sin días ni noches, y las estrecheces familiares. Un espacio en el que las capas se van superponiendo o entrelazándose, como las personas, en el que nada es blanco o negro y todo se mueve en esos grises de una Tánger abierta al mundo pero encerrada en sus casas. Un desgarrador relato de, como decía Godard con palabras de Louis Aragon, cuerpos que nunca llegan a amalgamarse. Juan Jiménez García/ Revista Détour
Amor por un puñado de pelos
En el clima mágico que envuelve los actos y sentimientos de los personajes de este relato, descubrimos uno de los temas más recurrentes de la cultura marroquí: la brujería como medio para conseguir o para deshacer un amor. Mohamed y Mina son los dos jóvenes marginales que protagonizan esta truculenta historia de amor marcada por hechizos, filtros, maleficios y venenos. Una acción que contrasta con la seducción cosmopolita del Tánger internacional donde se desarrolla y con la peculiar relación de amistad que Mohamed mantiene con Mr. David, un inglés dueño de un pequeño hotel.
Amor por un puñado de pelos se publicó en 1967 y fue el primer resultado de una larga colaboración literaria entre Paul Bowles y Mohamed Mrabet.
Escritor y pintor marroquí de origen rifeño, nació en Tánger en 1936. Como muchos adolescentes de la época, Mohamed Mrabet prefirió la libertad de las calles a la disciplina del hogar. Al no cursar estudios, empezó a ganarse la vida como caddie, pescador, boxeador, barman. Trabajó un tiempo en EEUU y, de regreso a Tánger, en 1960, conoció a Paul Bowles. De esta estrecha amistad nació una colaboración literaria que duró hasta 1992 con la publicación de trece libros, todos ellos transcritos por Bowles a partir de cintas grabadas por Mrabet en árabe dialectal, en las que contaba las historias escuchadas en los cafés y que desde su niñez le habían fascinado. En la actualidad Mohamed Mrabet reside en Tánger.



