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Jean Cocteau nació en Maisons-Laffitte (Seine-et-Oise), cerca de París, el 5 de julio de 1889, en el seno de una familia de la alta burguesía parisina con importantes vinculaciones políticas. Su infancia transcurrió en un ambiente refinado e intelectual, su padre notario y pintor amateur, frecuentaba los círculos intelectuales del momento. A los nueve años de edad todo parece truncarse, su padre se suicida. Cocteau quedaría profundamente marcado. A partir de ese momento la figura de su madre cobraría un mayor peso, comienza a ser un niño consentido, sus continuos fracasos escolares le llevan a pasar por distintos internados, para finalmente en 1907 y tras varios intentos para obtener el título de bachiller, opta por abandonar los estudios.
Cocteau y su madre viven solos en el piso que la familia posee en la rue Poincare. A sus dieciséis años ya era conocido como “poeta” en los círculos sociales parisinos que frecuentaba junto a su madre, donde conocería al actor Édouard de Max quien se encargaría de presentarlo en una matinal celebrada el 4 de abril de 1908. Al año siguiente aparece su primer libro de poemas “La lámpara de Aladino”. Amplia su círculo de amistades empezando a ser conocido en la bohemia artística como el “príncipe frívolo”, título de un volumen de poemas que había publicado a los veintiún años. Se deja ver con personalidades como Proust, Gide, Maurice Barrès y de una forma especial traba amistad con Jean, el biznieto de Victor Hugo.
Su madre se traslada de domicilio a la rue D’Anjou, donde Cocteau vivirá por temporadas en función de sus escapadas, cada vez más frecuentes. En 1915 comienza a relacionarse con el grupo de artistas de Montparnasse. Conoce a Max Jacob, Apollinaire, Modigliani y de forma especial a Picasso, quedando impactado por su inteligencia y sus largos silencios. Con este último mantendría siempre una fuerte amistad.
Entablaría relación con Stravinsky y Diaghilev, así nacería su colaboración con los Ballets Rusos, cuyo mejor resultado se dará en 1917 con el estreno del Ballet “Parade” con música de Satie y decorados de Picasso.
Al estallar la Primera Guerra Mundial Cocteau sirve como conductor de ambulancias en el frente belga, experiencia que será el argumento inspirador de su novela de 1923, “Thomas el impostor”. En 1918 funda junto a Blaise Cendrars la Editorial de la Sirène. Terminada la guerra conoce a Raymond Radiguet, poeta y novelista de quince años de edad, del que se enamora y se hace inseparable, su relación durará hasta 1923, cuando Radiguet muere de fiebres tifoideas. Cocteau se sume en una profunda depresión que le lleva a incrementar su adicción al opio, y a sufrir dos graves intoxicaciones. Al salir de la primera escribirá en tan solo diecisiete días “Los niños terribles” (1929) y tras la segunda crisis “Opium” (1930), la historia de su desintoxicación.
En 1920 estrena en el Teatro de los Campos Eliseos “Le Boeuf sur le toit”, con música de Milhaud y argumento crítico sobre la prohibición norteamericana. Más tarde se abriría un bar con este nombre en la rue Boissy-d’Anglas que Cocteau convertiría en su centro de reunión. Otras obras marcan este periodo de creación, “Les Mariés de la tour Eiffel” (1921), varios volúmenes de poesía, adaptaciones de “Antígona” y “Edipo Rey”, “La gran separación" (Le Grand Écart) (1923).
En 1926 colabora con Stravinsky en su ópera-oratotio “Oedipus-Rex” y diseña los decorados de “Pelléas et Mélisande” de Debussy. En 1930 estrena su tragedia en un acto “La Voix humaine” y rueda su primera película “Le Sang d’un poète” basada en su propia y privada mitología. La hostilidad suscitada por Cocteau entre los surrealistas provoca su alejamiento de la “avant-garde” y la creación de su propio universo.
Su gran obra teatral “La Machine infernale”, es estrenada en 1934, poco antes Jean Desbordes, su pareja que había conocido en 1926, le abandona. Cocteau comienza su tercera cura de desintoxicación.
Como resultado de una apuesta con el director del periódico Paris-Soir, Cocteau completa el itinerario imaginado por Julio Verne en “La vuelta al mundo en 80 días”, de la experiencia escribe “Mon Premier voyage” (1936). A la pregunta de qué país de los visitados elegiría para vivir contestó: “China, porque yo evito siempre lo pintoresco y la excentricidad”.
En 1937 conoce al joven actor Jean Marais, cuando éste encarnaba a uno de los personajes en los “Chevaliers de la Table Ronde”. A partir de ahora, Cocteau, enamorado de Marais, creará papeles especialmente para él en sus obras, entre otros el de “Les Parents terribles” escrita en tan solo una semana y que a pesar de su prohibición en París será un éxito de público.
Durante la Segunda Guerra Mundial, su actividad no cesa, incluso durante la ocupación alemana. Pasa de ser acusado de colaboracionismo por algunos intelectuales, a ser denunciado por la prensa colaboracionista de homosexual y ver clausuradas y censuradas sus representaciones y obras. A pesar de no mostrar nunca gran interés en la política denunció al Gobierno de Vichy, pero no tomó nunca parte activa en la Resistencia.
Tras la guerra rueda “La Belle et la Bête” con Marais, estrenada en 1946 es un éxito de crítica y público. En esta época compra junto con Jean una propiedad en Milly-la Fôret, cerca de Fontainebleau y contrata como jardinero a un joven artista, Èdouard Dermit, que se convertirá en su hijo adoptivo y heredero.
En 1949 fue nombrado Caballero de la Legión de Honor, y en 1950 estrena su película “Orphée” donde el mismo hace de actor. Durante estos años viaja por Italia, Grecia y en 1953 realiza su primer viaje a España. Asiste a varias corridas de toros y queda impresionado por la plasticidad del toreo, escribe “La Corrida du premier mai”.
En 1955 ingresa en la Academia de la Lengua y Literatura Francesa en Bélgica y en la Academia Francesa. Continúa con su actividad creativa, comienza a trabajar la cerámica y el vidrio, así como pinta diversos murales.
De nuevo viaja por España en varias ocasiones, publica “Ceremonial espagnol du Phénix” (1961) y pinta varios frescos durante su estancia en Marbella. Su actividad en estos últimos años de su vida parece ser febril, no para de crear, rueda “Le Testament d’Orphée”, donde se representa a él mismo. Cuando Cocteau contaba con 74 años de edad sufre una crisis cardíaca y decide retirarse a su casa de Milly-la Fôret donde moriría, ese mismo año, el 11 de octubre de 1963.
Montserrat Morales Peco es profesora titular de la Universidad de Castilla-La Mancha. Doctora por esa misma universidad, en 1995, con una tesis que lleva por título El retorno del mito de Edipo en la literatura francesa del siglo XX. Su proyección en la obra de Jean Cocteau (Cuenca, Ediciones Universidad de Castilla-La Mancha, 1996). Desde entonces sus líneas de investigación se orientan hacia el campo de la mitocrítica, tematología y literatura comparada. Es autora del libro Edipo en la literatura francesa. Las mil y una caras de un mito (Cuenca, Ediciones Universidad de Castilla-La Mancha, 2002). Y ha escrito varios artículos sobre escritores como Balzac, Gourmont, Proust, Gide y, muy especialmente, Cocteau. Para Cabaret Voltaire ha traducido "Thomas el impostor" de Jean Cocteau.
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